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La Battaglia. 2003 - Sceneggiatura de 'La Vigilia' quando si chiamava 'Un crepitar de alas enloquesidas' PDF Stampa E-mail
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La Battaglia. 2003
Il testo di parole
Sceneggiatura de 'La Battaglia' quando si chiamava 'L'Incertezza'
Sceneggiatura de 'La Battaglia' per la recitazione
Sceneggiatura de 'La Battaglia' per il montaggio
Sceneggiatura de 'La Vigilia' quando si chiamava 'Un crepitar de alas enloquesidas'
Sceneggiatura de 'La Vigilia' - in lingua spagnola e italiana
Sceneggiatura de 'La Relazione'
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UN CREPITAR DE ALAS ENLOQUECIDAS.

un film breve

di Pasquale Misuraca


impersonato da Gayle Li Maxwell Ilabaca


(Despedida del padre) DANZA EN LA SILLA.

La joven mira la cámara. Viste blue jeans y una camiseta muy delgada, suelta. El pelo recogido en trencitas sobre la cabeza. La cara pintada, los ojos pintados, rouge en los labios.

Mezzo primo piano.

Chao, papá... Preferí tu video y un casette viejo para despedirme...

Oye... ahora que me estás viendo y escuchando, yo ya no voy a estar. Pero-nos-volveremos-a-ver, seguro... seguro como yo que siempre fui segura incluso cuando me equivocaba... (una sonrisa amarga) Nos volveremos a ver, y tu no me vas a reprochar por esto, ¿verdad?

Dejo ordenada mi pieza... la mamá va a estar contenta al menos de esto... No, tranquilo. ¿Te acuerdas de lo que me decías cuando era chica?

“...Cuando me veas enojado, para calmarme bastará que tú me digas, en voz baja, mirándome fijo a los ojos, “calma, papá...”

Bueno, ahora te lo digo, “calma, papá...calma...”

No me la pude... ¡no-me-la-pu-de! (Ríe con amargura, moviendo la cabeza.) Cuántas veces lo intenté! Tampoco esta última vez logré aprobar el examen de admisión en la Escuela de Teatro... ¿No me crees? Es así...

Representé esa escena de Hamlet en que Ofelia, loca de dolor por la muerte de su padre y porque su novio la desfloró sin gracia y sin hacerla feliz, le da a entender al Rey que va a matarse... Ironía del destino!

No sé donde fallé... ¿En-qué-me-equivoqué? ¡Yo te tenía convencido de que me la podía, y tu te has sacrificado tanto por mí, creyendo en mí!.. Con tu bolsón, siempre a la carrera... Pobre papá... ¿Dónde?

¿Dónde está Su Majestad hermosa de Dinamarca?

Reina: - Ofelia, ¿cómo estás?

(Ofelia, casi cantando)

Mi amor, ¿cómo será

tu aparición futura?

¿Penitente vendrás

a rogar mi hendidura?

¿O guerrero a ensartar

tu espolón sin ternura?

Reina: - ¡Ofelia! ¿qué dices?!

(Ofelia)

¿Hablabais? ¡Escuchad ésta entonces!

(casi cantando)

Se murió mi padre, señora,

Se murió y se fue;

la tierra cubre su cuerpo,

hay una piedra a sus pies.

Reina: - ¡Pero Ofelia!...

(Ofelia)

Oíd, oíd.

(casi cantando)

Blanco cual la nieve pura...

(hablando)

(Entra el Rey.)

(casi cantando)

... un sudario lo envolvió,

cubrieron su sepultura

flores que el llanto regó.

Rey: -¿Te sientes bien, jovencita?

(Ofelia)

Bien, muy bien. ¡Dios os lo premie, señor!

Sabemos lo que somos, pero no lo que seremos.

Dios os bendiga.

Rey: - Ella desvaría por su padre...

(Ofelia)

¡Por Dios! No hablemos de esto; cuando os pregunte, decidle:

(casi cantando)

El día de San Valentín

a una hora muy temprana

pasé bajo a tu ventana

cual Julieta o Beatriz.

Como ave rapaz

de mi te adueñaste

y me desfloraste

sin gracia y solaz.

Rey: - ¡Ofelia!

(Ofelia)

Espere, espere, quiero terminarla, sin maldecir.

(casi cantando)

De ti, justo cielo,

reclamo consuelo

y la Virgen su amparo me dé.

Causó mi desgracia

tan sólo su audacia.

¡Qué ingenua, de ti me fié!

Cien veces dijiste

y aleve mentiste

que te ibas conmigo a casar.

Tu: “hubiéralo hecho

si incauta a mi lecho

no me hubieras venido a buscar”.

Rey: - ¿Desde cuándo está ella así?

(Ofelia)

Todo será para bien: tened paciencia. ¡Muchas gracias por vuestros buenos consejos! ¡Que venga mi carroza! Buenas noches, señores; buenas noches, amigos míos; buenas noches, buenas noches.

(Joven)

Eso fue, papá. ¿Qué te parece? ¿No correspondía bien al personaje? ¿Y te diste cuenta de que cambié el texto de Shakespeare, para hacerlo más fuerte?

¿Tendré que buscar trabajo como secretaria, y como tu renunciar a lo que soy? Tú lo hiciste por mí... pero yo voy ya para solterona. ¿Qué mas podría hacer aquí en Santiago?... No aprendí nada en el colegio... En clases, la única cosa que me gustaba era la literatura...

¡Ey! Se prendió la lucecita roja... el casette se va a terminar...

Mamá: las cosas que quedan..., las muñecas y los vestidos regálaselos a los niños de la población. Y todo lo demás, por favor, TODO, los collares, los aros, los cuadernos, los lápices, ¡los perfumes!... ¡qué no quede nada de mí en la casa... claro, las fotografías son un problema... no querrás botar las fotografías/

(El casette se interrumpe).

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(Despedida del pololo-amante.) DANZA DE PIE.

La joven frente a el espejo, de espaldas a la cámara, de pie.

Piano americano.

Mirándose a el espejo, destrenza los cabellos, los peina, después los recompone sobre la cabeza. Se quita la pintura de los ojos, de la boca y de toda la cara.

Adolfo, mi amor, me voy. NO NOS VOLVEREMOS A VER. Pero te dejo esto... Te dejo como recuerdo mi cuerpo, este cuerpo que tu creías amar tanto, que tuviste tantas veces, que te dio placer, pero que no conociste de verdad...

(Mirando ahora a la cámara)

Claro; esta vez no me puedes tomar, así que, tranquilo!

Quiero regalarte... mi cabellos... mis ojos... mi boca... mi cuello... mis brazos... mis manos... mis senos... mi cintura... mis caderas... mis piernas... los dedos de los pies...

(cantando)

“...Con ellos distingo

risa de quebranto,

los dos materiales

que forman mi canto...”

Se pone crema en la cara, en el cuello, en los brazos, bajo los sobacos, sobre los senos.

Quiero dejarte TODO mi cuerpo... expresivo... sensitivo... tembloroso... que tu tomabas sin ternura, siempre apurado por llegar a lo único que te interesaba...

(Mirando ahora a la cámara)

No, eres bueno en la cama, podrás jactarte de esto, Hamlet... quiero decir Adolfo...

Pero la inteligencia? La gracia? La ternura? El amor?

(Recita, irónicamente:)

Mi amor, ¿cómo será

tu aparición futura?

¿Penitente vendrás

a rogar mi hendidura?

¿O guerrero a ensartar

tu espolón sin ternura?

Ternura rima con hermosura... Pero ¿soy hermosa? (Se mira al espejo) No soy alta, no soy delgada, no soy rubia, no tengo los ojos azules... Una mujer común y corriente... como incluso los profesores me lo hicieron notar. Una mujer del montón que pretende destacarse!

Pero ¿qué importa ya? No me sirve más, ni me sirvió para ser amada, ni para hacer el gran teatro del mundo. ¡El mundo lo rechazó!

¡Ya, basta!

(Se vuelve, cubriéndose los senos, se acerca a la cámara y la apaga).

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(Despedida del mundo y de Dios). DANZA EN PIE.

La joven lleva una camisa de noche blanca, ligera. Esta frente a la cámara, de pie.

Primissimo piano.

Y ahora te digo adiós, ¡mundo!

Dime, ¿por qué me marginaste? ¿Por qué no me aceptaste como soy? Yo quería sólo ser yo misma, sacar de mí lo mejor de mí, y ofrecérselo a todos, transformada en arte vivo...

Quería dar felicidad, o sólo hacer reír y llorar a la gente desde el escenario. Quería ser como un gusano que se transforma en mariposa, una araña que dibuja una tela a la luz de la luna.

Y en cambio tú dejaste que el gusano muriera encerrado en el capullo, y destruiste la tela cuando recién empezaba a tejerla.

¿Qué no te gustó de mí? ¿Soy muy independiente? Sí! ¿Muy ambiciosa? Sí...

¿No soy bellísima? ¿No soy descollante? ¡Y qué! Sólo las reinas de belleza y los primeros de la clase tienen derecho de expresar lo que tienen adentro?

Tenían razón ustedes. Era un sueño loco, el mío. La ilusión de una niña que quería ser reina, y que cuando debía madurar siguió siendo una niña.

Tenías razón, mamá, cuando me repetías que creciera, que fuera realista, que no tratara de volar muy alto porque la caída sería dura.

Tenían razón ustedes, compañeras del colegio, burguesitas, que me hacían sentir que no era de su clase, y me decían que tenía que bajar la cabeza y abrir las piernas, si quería subir de nivel.

Tenían razón, amigas mías de la población, cuando me aconsejaban que gozara de la vida mientras pudiera, pero que me preocupara por hacerme una situación, un marido trabajador y tranquilo, y me contentara con ser como todas.

Y tenían razón ustedes, malditos examinadores, que por fin me despertaron y sacaron de mi ridícula obstinación.

(Recita, imitando las voces de los examinadores:)

“¿Por qué escogió representar a una princesa angelical y hermosa, en vez de a una robusta campesina o a una camarera maliciosa? (Primer examinador, el viejo actor)

“Ya, “le fisique du rol”... (La voz de un segundo)

“Una actriz debe tener el sentido de las proporciones... y de la realidad!” (Una mujer histerica)

“Y además, ser capaz de memorizar veinte benditos versos de un texto consagrado.” (el “cura”)

“Mira, mi amigo, se permitió alterar a Shakespeare, esta señorita...” (dice el segundo).

(Como Ofelia)

¿Hablabais? ¡Escuchad ésta entonces!

(improvisando)

Profesores crueles e imbéciles

compañeras astutas o arrastradas

mamás recelosas y... débiles

príncipes que quieren esclavas

...

¡Ganaron!, sí, me ganaron...

¿Pero qué ganaron?

¡los profesores conservar sus textos momificados, y competir entre ellos a quién es más crítico?

¡las pequeño burguesas abrirse el camino, y las pobladoras conformarse de vivir sin valentía?

¡las mamás cortar las alas de los hijos, y si no, recalcar “te lo había dicho”?

¡y los príncipes azules pasarlo bien y alardear de sus hazañas?

No, ustedes no han ganado nada, porque todo eso ya lo tenían sin mi, y porque yo no agaché la cabeza...

Y no me tendrán, en cambio, me perderán. Yo no seré una más como ustedes quisieran... vencida... sometida... obediente... objeto sexual... humilde y resignada... una copia de copias...

(Cae en un profundo silencio. Se mira el cuerpo.)

¿Y después?

Rialza la testa, guardando di lato, all’infinito, fuori campo, non piu’ alla telecamera, strizza gli occhi e poi li spalanca, attivando nella memoria la poesia di Gabriela Mistral, che inizia a fiorire dalla sua bocca.

¿Cómo quedan, Señor, durmiendo los suicidas?

¿Un cuajo entre la boca, las dos sienes vaciadas,

las lunas de los ojos albas y engrandecidas,

hacia un ancla invisible las manos orientadas?

¿O tú llegas después de que los hombres se han ido

y les bajas el párpado sobre los ojos cegados,

acomodas las vísceras sin dolor y sin ruido

y entrecruzas las manos sobre el pecho callado?

Y responde, Señor: cuando se fuga el alma

por la mojada puerta de las largas heridas,

¿entra en la zona tuya hendiendo el aire en calma

o se oye un crepitar de alas enloquecidas?

... un crepitar de alas enloquecidas? ...

A questo punto, inizia, ispirata, a danzare, allontanandosi dalla telecamera: prova liberamente e compone la coreografia di un breve pezzo sul tema “se oye un crepitar de alas enloquecidas”.

William Shakeaspeare, HAMLET

Violeta Parra, GRACIAS A LA VIDA

Gabriela Mistral, INTERROGACIONES

Etc.